"...la linfa, este es el fluido de los fluidos, la esencia."
Thomas Mann
Qué es la linfa
De los capilares arteriales sale plasma al espacio intersticial (espacio entre las células) y lleva a los tejidos nutrientes, oxígeno y hormonas. Aproximadamente el 90% del plasma es finalmente reabsorbido por los capilares venosos. El 10% restante forma como líquido intersticial junto con proteínas, restos metabólicos, productos infecciosos, microorganismos patógenos, glóbulos blancos y algunos glóbulos rojos, la carga destinada a la linfa. En la cavidad abdominal se le añade la grasa que fue reabsorbida por el intestino.
Esta carga linfática será reabsorbida por los capilares linfáticos (a partir de este momento hablaremos de linfa). A través de los vasos precolectores y colectores, la linfa llega a los troncos linfáticos, que en los ángulos venosos - entre la vena cava superior y el corazón - vierten la linfa en el sistema circulatorio. El cuerpo de un adulto sano transporta hasta el corazón unos dos litros de linfa al día.
El camino de la linfa por el cuerpo
El transporte de la linfa tiene lugar gracias a diversos mecanismos: los colectores y los troncos linfáticos disponen de tramos de pared muscular y de válvulas. El tramo comprendido entre dos válvulas se denomina linfangión. Éste funciona como un pequeño corazón linfático, que al contraerse y relajarse (de seis a diez veces por minuto) impulsa la linfa hacia el corazón. Este movimiento de transporte se ve reforzado por los movimientos propios de nuestros músculos al movernos, por el latido cardíaco y por la respiración, que origina una presión negativa en el tórax, así como las pulsaciones de las arterias vecinas y los movimientos intestinales.
En su camino, la linfa atraviesa numerosos ganglios linfáticos. Éstos contienen tejido linfático y distintas células (linfocitos, células B y T, macrófagos, etc.) que destruyen los enemigos de nuestro cuerpo o que producen anticuerpos contra ellos. Debido a que la linfa se desplaza muy lentamente, se dispone de mucho tiempo para su depuración. Los ganglios linfáticos son unos de los órganos más importantes de nuestro sistema defensivo. En ellos se desarrollan la mayoría de los procesos inmunitarios.
Nuestro sistema linfático está dividido en cuatro cuadrantes, que se separan por una línea divisoria de aguas. La linfa del cuadrante superior derecho se vierte por medio del tronco linfático derecho por detrás de la clavícula derecha en el sistema circulatorio. La linfa de los otros tres cuadrantes es conducida por el ducto torácico por detrás de la clavícula izquierda a la sangre. La linfa intestinal de alto contenido en grasas (quilo) llega también por aquí al sistema circulatorio para abastecer a todo el cuerpo, procedente del proceso digestivo.
















